El amor no está peleado con los límites

Desde el momento que nos enteramos que vamos a ser padres, nuestras emociones se hacen presentes y el sentimiento que predomina en todo momento es un amor que nunca imaginamos sentir.

baby touching woman s face
Photo by Daria Shevtsova on Pexels.com

La mayoría de las cosas que hacemos por nuestros hijos están basadas en ese amor tan grande que les tenemos, el problema es que ese amor muchas veces nos pone una venda en los ojos y nos hace hacer cosas que en vez de ayudar a nuestros hijos los perjudica.

Uno de los errores más grandes que cometemos es rescatarlos de cualquier situación que a nuestro parecer les pueda provocar sufrimiento, tristeza, enojo…. Se nos apachurra el corazón verlos sufrir, así que mejor les evitamos esta pena y lo resolvemos para que ellos estén bien.

Cuando actuamos de esta manera nos volvemos en padres permisivos, dejamos que hagan lo que sea para que se sientan bien y sean felices, que disfruten de la vida, ahora que son pequeños. Lo que no pensamos es que al dejarlos hacer lo que sea les provocamos inseguridad y los volvemos dependientes y complacientes de nosotros. Cuando en realidad lo que nuestros hijos necesitan para convertirse en esas personas que soñamos que sean es: amor y límites.

Y aquí otra mala interpretación que hacemos, pensamos que poner límites significa ser estrictos y cerrados, y si nuestros hijos se dan cuenta que estoy dando alguna concesión me van a notar un poco débil y van a abusar de mi, así que mejor me vuelvo autoritario.

En realidad los límites no están peleados con el amor. Puedo ser un padre firme y amoroso al mismo tiempo. Es un concepto que se escucha fácil pero en realidad es difícil llevarlo a cabo, se requiere de mucha práctica.

Por el momento una de las maneras de empezar a practicar es hablar menos y actuar más, en vez de decirle a nuestros hijos 10 veces lo mismo hasta que pegamos el grito, podemos decirlo una vez y actuar. (ej: en vez de decir “ya te dije que apague la tele” 20 veces; digo: “es hora de apagar la tele” y apagamos la tele). La realidad es que todo el sermón que decimos nuestros hijos no lo escuchas y simplemente se acostumbran a que solo hablamos y hablamos pero no actuamos. Siempre es recomendable elegir solo una acción y practicar hasta dominarla y una vez dominada elegir otra diferente.

Al ser padres firmes y amorosos al mismo tiempo, el resultado va a ser niños exitosos.

Aprendiendo a ser padres.

 

 


Si quieres saber más sobre el tema, te invitamos al taller “Educando con Firmeza y Amor”, para más información mándanos un mensaje.

 

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