Cómo parar el bullying

A los padres nos inquieta mucho saber que pasa con nuestros hijos en la escuela o en cualquier lugar donde no estemos presentes, ¿tiene amigos? ¿sabe defenderse? ¿se la pasa bien? ¿alguien abusa de él?…. y así tenemos muchas preocupaciones al respecto.

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La realidad es que no podemos estar al lado de nuestros hijos todo el tiempo y no podemos controlar todo lo que sucede en sus vidas. Lo que si podemos hacer es prepararlos para la vida y en esta ocasión nos vamos a enfocar en que podemos hacer para reducir el riesgo de que sean víctimas de bullying o que se conviertan en buleadores.

Creo que importante definir que es el bullying. De acuerdo al Dr. Olweus el bullying es un comportamiento agresivo que involucra acciones no deseadas y negativas, que se hacen con intención, es repetitivo, sucede por  períodos prolongados y siempre existe una diferencia de poderes o de fuerza entre el bully y la víctima. Aunque el trabajo de la escuela es esencial, como padres tenemos una gran responsabilidad que no podemos dejar en manos de ninguna escuela ni de ninguna persona externa a la familia.

La mejor manera de evitar que nuestros hijos sean los que hacen el bullying o sean víctimas de bully, es desarrollando sus habilidades sociales, principalmente la empatía (una persona que entiende como se siente el otro, es difícil que trate de hacerle daño), y como hacer esto:

  • No permita que su hijo obtenga los que quiere usando agresión
  • Modele la empatía (te dejo este video de plaza sesamo explicando la empatía)
  • Reconozca los sentimientos de su hijo (para generar empatía primero hay que aprender a reconocer nuestros propios sentimiento para después poder reconocer los sentimientos de los otros)
  • Enseñe a su hijo a ser asertivo, no agresivo
  • Cuando su hijo le platique algo, escúchelo activamente, no lo juzgue y NO resuelva por él, mejor platíquenlo y entre los dos encuentren una solución (siempre que rescatamos a nuestros hijos, les quitamos la oportunidad de aprender a resolver problemas por sí solos)
  • La casa es el mejor lugar para que el niño pueda practicar que hacer si no lo juntan o lo molestan. Pueden hacer juego de roles, de esta manera el sabrá que hacer cuando usted no esté presente
  • Si nota que la conducta de su hijo a cambiado (se ve triste, o se queja de no querer ir a la escuela, se vuelve muy callado…) acérquese a la escuela  para investigar si está pasando algo
  • Si la escuela lo contacta sea receptivo no reactivo, es mejor trabajar en equipo que negar que algo está sucediendo

Estudios han demostrado que el contar con un buen amigo reduce la probabilidad de ser víctima de bullying en un 90%, ya que no estás solo y tienes a quien contarle las cosas, por eso es importante fomentar las habilidades sociales desde pequeños. Inviten amigos a casa, si van a una fiesta observa como se involucra tu hijo con los demás y si le cuesta trabajo relacionarse ayúdalo (no lo resuelvas por él). Del mismo modo si notas que tu hijo es muy agresivo con los demás, modela su conducta, dale diferentes escenarios de como podría obtener lo que quiere sin necesidad de agredir y ayúdalo a darse cuenta que sentimiento provoca su conducta en el otro (empatía).

Recuerda que es importante darles las bases a nuestros hijos para que puedan lidiar con lo que se les vaya presentando en la vida, hay que acompañarlos y estar presentes pero no resolverles, hay que darles las herramientas para que ellos se vuelvan independientes, a veces nos parte el corazón verlos sufrir pero hay que entender que ese “sufrimiento” los va a ayudar a largo plazo.

Aprendiendo a ser padres.

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¿Cómo prepararnos para el regreso a clases?

Ya falta poco para regresar a clases, muchos papás contamos los días y no porque no queramos a nuestros hijos en casa, simplemente porque queremos regresar a la rutina diaria.

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Pero… ¿te has puesto a pensar que siente tu hijo? En mis años de escuela, asistí al mismo colegio desde el preescolar hasta la prepa y los grupos no cambiaban, siempre te tocaba con los mismos compañeros, y aún así recuerdo que cada que se acercaba la entrada al nuevo ciclo, empezaba a tener pesadillas, me dolía el estómago, no estaba muy segura de que es lo que iba a pasar, y al mismo tiempo estaba emocionada, quería ver a mis amigas, me encantaba comprar los útiles nuevos, en fin,  después de los primeros días todo volvía a la normalidad. Ahora que soy mamá y escucho los comentarios de mi hija sobre el regreso a clases, recuerdo muy bien esa sensación de ansiedad ante el regreso a escuela.

También me toca vivir el lado de la escuela (porque trabajo en una escuela), y puedo ver al que vienen con carita de angustia, al que viene corriendo super emocionado y ni adiós dice a los papás, al que llora porque ve que sus papás lo dejaron, al que habla mucho porque está nervioso y tiene mucho que decir… todos manejan este proceso de diferentes maneras.

Aunque no podemos evitar estos sentimientos, sí podemos ayudarlos a manejarlos de la mejor manera posible y así el momento de dejarlos en la escuela va a ser más fácil para todos.

Para que el regreso a clases sea más fácil:

  1. Regresa a la rutina una o dos semanas antes: que se acuesten temprano, que se levanten temprano, la bañada a la hora que normalmente se hace…
  2. Pueden hacer un cuento para explicarle que es lo que va a pasar: nos vamos a levantar, vamos a cambiarnos, nos subimos al coche, llegando a la escuela vamos a entrar por la puerta y …… (entre más detalle le demos mejor), y si pide que se lo contemos 20 veces quiere decir que lo está procesando y necesita escucharlo. También le podemos decir: “ahora tu cuéntame que es lo que vamos a hacer”.
  3. Valida sus sentimiento, en vez de decir “No va a pasar nada” mejor pregúntale “¿Qué es lo que piensas que va a pasar?, “¿qué podemos hacer para que no te sientas así?”
  4. En ocasiones ayuda que le den un objeto de mamá (un collar, una pulsera) o algo que sea significativo para él para que le ayude a sentirse tranquilo (hay que verificar con la escuela que este permitido).
  5. Tomen su tiempo para que lleguen temprano, si llegan de prisa se van a poner nerviosos y estresados, y esto se lo transmiten al niño.
  6. Hagan las despedidas cortas, entre más alarguen la despedida, más difícil va a ser para los dos.
  7. Lleguen a recogerlo a tiempo, al niño le causa mucha angustia ver que sus compañeros se van  y sus papás no llegan.
  8. Evita decir comentarios como: “No vayas a llorar” o “No te va a pasar nada”, ya que en vez de tranquilizarlos los ponemos más nerviosos.

Si ellos nos ven tranquilos y positivos por la entrada de la escuela, se los vamos a transmitir y se van a sentir con mucha más confianza.

Aprendiendo a ser padres.

¿Ya estás listo para las vacaciones?

Los más nerviosos al escuchar que se acercan las vacaciones somos los padres, porque los niños se vuelven muy inquietos y nosotros no sabemos que hacer con ellos. Muchas veces se vuelven muy inquietos porque no sabe como expresar su inquietud por no saber que es lo que va a suceder. Cuando nos tomamos el tiempo de explicarles a los niños que vamos a estar de vacaciones y los involucramos en la planeación de las actividades que vamos a hacer, ellos cooperan y disfrutan mucho más de este tiempo.

Los niños necesitan rutinas y estructura para sentirse seguros aún en vacaciones. No te ha pasado que todo el tiempo están preguntando: “Y ¿qué vamos a hacer hoy?, es porque sienten ansiedad de no saber que es lo que va a suceder. Como la rutina va a cambiar y tal vez sea diferente todos los días, es importante anticiparnos y platicar con nuestros hijos sobre nuestros planes… o si no hay ningún plan tal vez ellos pueden proponer que hacer. Pueden hacer una junta familiar para hacer lluvia de ideas y ponerse de acuerdo en que va a suceder.

A los papás nos preocupa pensar que nuestros hijos se van a aburrir y van a estar todo el día sin hacer nada, pero no se trata de llenarlos de actividades todo el día, los momentos de ocio son muy importantes para que el niño desarrolle su creatividad, hay que encontrar un balance entre los tiempos libres y las actividades.

Si vas a viajar procura darles un espacio donde se puedan relajar y descansar. Los viajes pueden ser agotadores y el cansancio normalmente se refleja en mal humor y llanto.

Estas son 5 consejos para la época de vacaciones:

  1. Anticipen: platíquenle a sus hijos cuales son los planes del día siguiente, de esta manera se sentirán más seguros de saber que es lo que va a pasar.
  2. Lleven un calendario donde vayan marcando las actividades que ya tienen planeadas.
  3. Alternen actividades divertidas, con las no tan divertidas como llevarlos de compras, recuerden que tenemos prioridades diferentes y estar todo el día de compras no es tan divertido para ellos, traten de balancear las actividades para que sea más fácil para todos.
  4. Den tiempo libres para desarrollar la creatividad del niño.
  5. Si viajas tomen tiempo de descanso y recuperación.

Es un buen momento para disfrutar y conectar con nuestros hijos, hagan actividades que normalmente no se pueden realizar debido a las tareas que tenemos todos los días. Procura limitar el tiempo de ver la tele, o de los video juegos, y permite que tu hijo explore y disfrute el tiempo contigo.

Aprendiendo a ser padres.

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¡Mi hijo no escucha!

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Una de las quejas más comunes que tenemos los padres es que nuestros hijos no escuchan… y será que ¿no escucha o  no obedecen?. Muchas veces el niño si escucha pero no hace lo que le pedimos que haga, o solo lo hace después de haberle repetido las cosas “mil veces” y pegar un grito, lo cual nos hace pensar que no nos escucha hasta que no gritamos.

Como dato curioso, hace un par de años realizamos, en el kinder donde trabajo, un tamiz auditivo para detectar pérdidas auditivas, 90% de los papás autorizaron el estudio pues estaban seguros que sus hijos no escuchaban y la realidad fue que solo un 2% no escuchaba por causa de una infección en los oídos, todos los demás escuchaban perfecto.

La realidad es que el niño tiene intereses y prioridades muy diferentes a los que tenemos los adultos, y una de las malas costumbres que tenemos los adultos cuando le hablamos a los niños es esperar que respondan como un adulto. El niño no le ve la importancia a tener el cuarto recogido, ni a meterse a bañar cuando se lo pedimos y a nosotros los adultos se nos olvida que alguna vez fuimos niños y lo único que queríamos era jugar y divertirnos.

Cuando pedimos las cosas, lo acompañamos de un sermón educativo que provoca que el niño se desconecte y no escuche lo que le estamos pidiendo, los períodos de atención de los niños son cortos y cuando no existe algo que les llama la atención se vuelven más cortos, por lo que es necesario que seamos más directos y concretos.

También repetimos las cosas demasiadas veces antes de pegar el grito y actuar, el niño se acostumbra a este tipo de acciones, aprende que hasta que no escucha el grito no es necesario hacer nada porque nada va a pasar.

Para que tu hijo te escuche:

  • Haz contacto físico y ojo-ojo para asegurarte que te está escuchando
  • Dí las cosas una vez y si no responde actúa
  • Se concreto y directo, usa la menor cantidad de palabras posibles
  • Involúcralo
  • Apóyate de las rutinas
  • No olvides que son niños, usa el sentido del humor
  • Escúchalo

Nosotros somos el modelo a seguir y en muchas ocasiones cuando nuestros hijos nos están platicando, no los escuchamos, hacemos muchas actividades al mismo tiempo, estamos revisando el celular o haciendo alguna tarea de la casa y no estamos prestando atención. Dedíquenle el tiempo para escucharlos, para que escuche y necesita sentirse escuchado.

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¿Cuántas veces dices NO en un día?

¿Cuántas veces dices “NO” en un día?… no corras, no empujes, no grites, no llores, no te tardes, no hables con la boca llena, no, no, no, no.

¿Alguna vez te haz puesto a pensar lo confuso que es para los niños y para nosotros cuando alguien te dice una de estas frases?, ¿qué quiere decir no pegues?…. hay demasiadas opciones y seguramente más de un niño te puede contestar : “¿y empujar?” . Cuando usamos estas frases el niño no sabe que es lo que nosotros esperamos de él, y seguramente la respuesta que nos den no va a ser la que yo espero que hagan, y claro esto los va a meter en problemas.

Lo que realmente queremos como papás es enseñarles que comportamientos están permitidos y a establecer límites. Para esto necesitamos ser claros y concretos, si lo hacemos de esta manera el niño va a escuchar y a responder mejor.

Por supuesto que van a probar esos límites, y nos van a retar (ellos saben muy bien que botón apretar y en que momento), en estos momentos debemos ser firmes y claros: por ejemplo: En vez de decir “No pegues” puedes decir:”Pegar lastima, PARA en este momento”….. si no para, lo retiro del lugar de donde está. Esto manda un mensaje claro de lo que necesita hacer y establece límites.

Algunas maneras de evitar el NO son:

  • Dándole opciones: en vez de “no juegues con la pelota adentro de la casa” puedes decir “la pelota se usa en el jardín”
  • Dí SI en vez de no: “Sí puedes ver la tele cuando termines la tarea”, en vez de: “No puedes ver la tele hasta que acabes la tarea”.
  • Cuando son pequeños enséñale como hacer las cosas: en vez de decir “no le pegues al perro” puedes decir “mira así es como acariciamos al perro.”

Esto no quiere decir que nunca uses el NO, solo hay que usarlo en los momentos que realmente son necesarios, como cuando tu hijo está en una situación de peligro, de esta manera ellos van a saber que cuando lo usas no hay espacio para negociar: NO es NO.


Aprendiendo a ser padres.

¡Mi hijo no escucha!

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Una de las quejas más comunes que tenemos los padres es que nuestros hijos no escuchan… y será que ¿no escucha o  no obedecen?. Muchas veces el niño si escucha pero no hace lo que le pedimos que haga, o solo lo hace después de haberle repetido las cosas “mil veces” y pegar un grito, lo cual nos hace pensar que no nos escucha hasta que no gritamos.

Como dato curioso, hace un par de años realizamos, en el kinder donde trabajo, un tamiz auditivo para detectar pérdidas auditivas, 90% de los papás autorizaron el estudio pues estaban seguros que sus hijos no escuchaban y la realidad fue que solo un 2% no escuchaba por causa de una infección en los oídos, todos los demás escuchaban perfecto.

La realidad es que el niño tiene intereses y prioridades muy diferentes a los que tenemos los adultos, y una de las malas costumbres que tenemos los adultos cuando le hablamos a los niños es esperar que respondan como un adulto. El niño no le ve la importancia a tener el cuarto recogido, ni a meterse a bañar cuando se lo pedimos y a nosotros los adultos se nos olvida que alguna vez fuimos niños y lo único que queríamos era jugar y divertirnos.

Cuando pedimos las cosas, lo acompañamos de un sermón educativo que provoca que el niño se desconecte y no escuche lo que le estamos pidiendo, los períodos de atención de los niños son cortos y cuando no existe algo que les llama la atención se vuelven más cortos, por lo que es necesario que seamos más directos y concretos.

También repetimos las cosas demasiadas veces antes de pegar el grito y actuar, el niño se acostumbra a este tipo de acciones, aprende que hasta que no escucha el grito no es necesario hacer nada porque nada va a pasar.

Para que tu hijo te escuche:

  • Haz contacto físico y ojo-ojo para asegurarte que te está escuchando
  • Dí las cosas una vez y si no responde actúa
  • Se concreto y directo, usa la menor cantidad de palabras posibles
  • Involúcralo
  • Apóyate de las rutinas
  • No olvides que son niños, usa el sentido del humor
  • Escúchalo

Nosotros somos el modelo a seguir y en muchas ocasiones cuando nuestros hijos nos están platicando, no los escuchamos, hacemos muchas actividades al mismo tiempo, estamos revisando el celular o haciendo alguna tarea de la casa y no estamos prestando atención. Dedíquenle el tiempo para escucharlos, para que escuche y necesita sentirse escuchado.

Aprendiendo a ser padres.

¿Porqué mi hijo no me cuenta nada de la escuela?

¿Te suena familiar esta escena?:

Vas por tu hijo a la escuela y esto sucede:
Mamá “¿Cómo te fue en la escuela?
Hijo: “Bien” Mamá: “¿Que hiciste?”
Hijo: “Nada”

….y esto es la rutina de todos los días. Para saber que hace necesitamos preguntar a otros papás porque él/ella no nos dice nada.

En realidad no es que no quieran compartir nada, simplemente es cuestión de personalidad y de interés. Yo tengo dos hijos, uno que no platica nada, con el cual debo ser muy creativa para iniciar la conversación,  y otro que platica sin necesidad de preguntarle nada, solo necesito escuchar.

También me he dado cuenta que muchas veces preguntamos por costumbre o por cumplir y en realidad no estamos esperando más respuesta que el “bien”.

Para lograr que nuestros hijos nos platiquen sobre lo que sucedió en su día necesitamos ser creativos y mostrarnos realmente interesados, en vez de hacer la misma pregunta siempre, podemos usar las siguientes estrategias:

  1. Con los más pequeños jueguen a adivinar que fue lo que no pasó: le pueden decir “cuéntame dos cosas que si hayan pasado hoy y una que no pasó, yo voy a adivinar cual no pasó”, Puede ser que el juego sea muy sencillo para nosotros pero para el niño es algo muy divertido, le ayuda a recordar que hizo durante el día y nos comparte más información.
  2. Al final del día platiquen sobre lo bueno y lo malo del día y cómo se sintieron.  La idea es que todos participen en esta actividad.
  3. Platícales como te fue en tu día y después pídeles que te cuenten algo sobre el suyo.
  4. Cambia a preguntas más abiertas y específicas, en vez de preguntar :¿Cómo te portaste?” puedes preguntar, ¿hoy jugaron a ________ en el recreo?. ¿cuéntame cómo lo hicieron?, que buen dibujo de _______ cuéntame ¿cómo lo hiciste?
  5. Usa los trabajos que llevan a casa para iniciar la conversación: ¿de que se trata este dibujo? ¿qué colores usaste? ¿que aprendiste? ¿qué más hicieron?
  6. Escúchalos con atención. Si el niño empieza a platicar y se da cuenta que no le estamos poniendo atención va a dejar de hacerlo.

Poco a poco se va a crear  una rutina en donde todos los miembros de la familia pueden compartir sus experiencias durante el día y como se sintieron al respecto.

Además vamos a reforzar habilidades sociales básicas de comunicación como poder expresarnos, saber escuchar y respetar lo que los otros tienen que decir.

Aprendiendo a ser padres.

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El amor no está peleado con los límites

Desde el momento que nos enteramos que vamos a ser padres, nuestras emociones se hacen presentes y el sentimiento que predomina en todo momento es un amor que nunca imaginamos sentir.

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La mayoría de las cosas que hacemos por nuestros hijos están basadas en ese amor tan grande que les tenemos, el problema es que ese amor muchas veces nos pone una venda en los ojos y nos hace hacer cosas que en vez de ayudar a nuestros hijos los perjudica.

Uno de los errores más grandes que cometemos es rescatarlos de cualquier situación que a nuestro parecer les pueda provocar sufrimiento, tristeza, enojo…. Se nos apachurra el corazón verlos sufrir, así que mejor les evitamos esta pena y lo resolvemos para que ellos estén bien.

Cuando actuamos de esta manera nos volvemos en padres permisivos, dejamos que hagan lo que sea para que se sientan bien y sean felices, que disfruten de la vida, ahora que son pequeños. Lo que no pensamos es que al dejarlos hacer lo que sea les provocamos inseguridad y los volvemos dependientes y complacientes de nosotros. Cuando en realidad lo que nuestros hijos necesitan para convertirse en esas personas que soñamos que sean es: amor y límites.

Y aquí otra mala interpretación que hacemos, pensamos que poner límites significa ser estrictos y cerrados, y si nuestros hijos se dan cuenta que estoy dando alguna concesión me van a notar un poco débil y van a abusar de mi, así que mejor me vuelvo autoritario.

En realidad los límites no están peleados con el amor. Puedo ser un padre firme y amoroso al mismo tiempo. Es un concepto que se escucha fácil pero en realidad es difícil llevarlo a cabo, se requiere de mucha práctica.

Por el momento una de las maneras de empezar a practicar es hablar menos y actuar más, en vez de decirle a nuestros hijos 10 veces lo mismo hasta que pegamos el grito, podemos decirlo una vez y actuar. (ej: en vez de decir “ya te dije que apague la tele” 20 veces; digo: “es hora de apagar la tele” y apagamos la tele). La realidad es que todo el sermón que decimos nuestros hijos no lo escuchas y simplemente se acostumbran a que solo hablamos y hablamos pero no actuamos. Siempre es recomendable elegir solo una acción y practicar hasta dominarla y una vez dominada elegir otra diferente.

Al ser padres firmes y amorosos al mismo tiempo, el resultado va a ser niños exitosos.

Aprendiendo a ser padres.

 

 


Si quieres saber más sobre el tema, te invitamos al taller “Educando con Firmeza y Amor”, para más información mándanos un mensaje.

 

¿Porqué nadie ayuda en la casa?

Últimamente he estado reflexionando mucho sobre porque nadie ayuda en la casa, la hora de la comida es agradable, nuestra convivencia es muy rica, y por arte de magia cuando toca lavar los platos todos desaparecen. Lo que normalmente sucede es que me quejo, regaño a todos, pero finalmente lo termino haciendo yo, o a veces simplemente lo asumo y lo hago.

A veces es más fácil quejarse y hacerlo, que tomarse el tiempo de involucrar a los demás y permitir que cooperen en las tareas del hogar. Solitos nos justificamos pensando “que me cuesta hacerlo” o pobreteamos a nuestros hijos: “pobre, está cansado”, “pobre, está chiquito”, “pobre, cuando sea grande lo hará”.  Y se nos olvida que no solo se trata de hacernos la vida más fácil o de que alguien más lave los platos porque a mi no me gusta, si no de permitir que mi hijo se haga responsable e independiente.

Diferentes estudios demuestran que los niños que realizan tareas en la casa, se convierten en adultos felices, responsables y cooperadores, en resumen se vuelven adultos exitosos.

No importa si barren o tienden la cama, cuando lo niños realizan tareas dentro de la casa les permite sentirse capaces y los hace sentir que son parte del equipo.

Lo que nos toca como papás es:

  • Involucrarlos desde pequeños
  • Tomarnos el tiempo de enseñarles a hacer las tareas
  • Confiar en ellos (mandarles el mensaje que son capaces de hacerlo)
  • No hacer cosas por ellos que sabemos que pueden hacer solos

El que los niños se involucren en las tareas del hogar le va a permitir desarrollar habilidades importantes que va a necesitar en su vida de adulto, así que en vez de pobretearlos mejor vamos a asignarle tareas de acuerdo a sus edades.

Evita dar recompensas materiales por estas tareas, la intención es que se vuelvan responsables. Si vas a dar una recompensa que sea por un trabajo extra o especial que no sea parte de las tareas que debe cumplir.

Somos padres aprendiendo a ser padres.

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El castigo si sirve, pero las consecuencias a largo plazo no son buenas

Recientemente salió una publicación en facebook de una señora que decidió llevar a su hijo a vender paletas a la calle porque es un “flojo” y no quiere hacer la tarea de matemáticas. Su objetivo, según su publicación, es hacer ver al niño lo que le va a pasar si no estudia y que aprenda a hacer matemáticas. Muy orgullosa de su acción publicó las fotos del niño en su página y el día de hoy se siente sumamente orgullosa porque se volvió viral.

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Me aterra solo pensar en el mensaje que le llego al niño: la persona que más te quiere en el mundo es la persona que tiene el derecho de humillarte y exponerte frente a muchos desconocidos.

Me encantaría poder platicar con el niño (que debe tener no más de 6 años), para saber lo que sintió en el momento, que opina acerca de su mamá y que decisión está tomando a partir de este evento.

Yo sé que la tarea de disciplinar a nuestros hijos no es fácil, y que muchas veces debemos ser muy creativos para lograr nuestro objetivo, pero siempre debemos tener en mente que el ser firme no significa humillar ni castigar. El castigo si sirve pero las consecuencias del castigo no son positivas y sus efectos son a corto plazo. Piensa en algún momento de tu vida en el que te castigaron: ¿qué sentiste? ¿que decisión tomaste?, ¿dejaste de hacerlo?. Yo estoy segura que este pequeño no va a volver a quejarse y si lo vuelve a hacer no va a hacerlo con su mamá, pero no porque sienta una motivación interna, sino porque va a sentir pavor de que su mamá le vuelva a hacer algo así.

Los resultados del castigo son a corto plazo, normalmente en vez de realmente reflexionar en lo que hiciste, te invita a pensar en muchas otras cosas dependiendo de quien eres: a rebelarte y decir a mi no me lo vuelves a hacer; a vengarte por lo que te hicieron sentir o a pensar que te lo mereces porque no eres una buena persona.

Es mucho mejor pensar en como podemos solucionar el problema, en analizar que está pasando con mi hijo, ¿porque antes si lo hacía y ahora no lo hace?, ¿está pasando algo en la escuela?en buscar  maneras con las cuales le podemos mostrar al niño porque es importante aprender matemáticas: nos puede ayudar a hacer el super, puede pagar en la tienda y contar el cambio, puede hacer gráficas de cuantos juguetes tiene, puede cocinar con nosotros y medir los ingredientes…. en fin

Sé que todas nuestras acciones como padres las hacemos por el amor tan grande

que les tenemos y van con buena intención, pero antes de aplicar un castigo pregúntense como se sentirían si ustedes fueran ese pequeño, que les gustaría que hicieran para ayudarlos. La firmeza y la cordialidad siempre deben de ir juntos.

Somos padres aprendiendo a ser padres

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