Cuando mis hijos eran pequeños, me aconsejaron varias veces que ignorara sus berrinches. La lógica era que, si les hacía caso, entonces aprenderían a salirse siempre con la suya. La verdad es que este consejo nunca me sentó del todo bien, por lo que nunca lo seguí al pie de la letra.
Varios años después, me encontré con el libro «El Cerebro del Niño» (The Whole-Brain Child) del Dr. Daniel Siegel (muy recomendable) y leí una explicación sobre los berrinches que finalmente me hizo mucho sentido.

Para entenderla, primero debemos saber cómo funciona nuestro cerebro.
La Casa de Dos Pisos: Entendiendo el Cerebro de tu Hijo
El Dr. Siegel nos invita a imaginar el cerebro como una casa de dos pisos:
- El Piso de Abajo (Cerebro Primitivo): Es la parte más básica. Se encarga de nuestras funciones esenciales como respirar y comer, pero también de las emociones intensas y las reacciones de alerta (el instinto de «lucha o huida»). Cuando nacemos, este piso ya está bien construido.
- El Piso de Arriba (Cerebro Racional): Es la parte más compleja y sofisticada. Aquí ocurren el pensamiento lógico, la toma de decisiones, la planificación y la resolución de problemas. Este piso superior no termina de desarrollarse hasta los 25 años aproximadamente.
Entender esta división es clave para saber cómo actuar ante un berrinche.
¿Qué Tipo de Berrinche Estás Viendo?
Según esta analogía, existen dos tipos de berrinches: los que vienen del «piso de arriba» y los que nacen en el «piso de abajo».
1. Berrinche del «Piso de Arriba» (Manipulativo)
Este es el tipo de berrinche que a menudo nos aconsejan ignorar (o, mejor dicho, no ceder ante él). En esta situación, el niño o niña está usando su cerebro racional para conseguir algo.
Sabe perfectamente lo que está haciendo y, si no le funciona, dejará de hacerlo. Por ejemplo, cuando en la tienda hace un escándalo para que le compres un juguete y usa argumentos como: «¡Lo necesito! ¡Es el último que queda!».
Muchas veces, con tal de evitar la vergüenza, terminamos cediendo. Pero como dice el Dr. Siegel: «nunca negocies con un terrorista».
Si accedemos, el niño aprende que el berrinche es la herramienta más efectiva para obtener lo que quiere.
¿Cómo actuar? Nuestra respuesta debe ser firme pero cordial. Un simple y amoroso:
«Te quiero mucho, y la respuesta es no.»
2. Berrinche del «Piso de Abajo» (Desborde Emocional)
Cuando el berrinche viene del cerebro primitivo, la situación es completamente diferente. El niño literalmente no está pensando. Su cerebro racional del «piso de arriba» está «desconectado» por una inundación de emociones.
En este estado, no sirve de nada gritarle, amenazarlo o intentar razonar. Primero, necesitamos ayudarlo a salir de esa crisis para que pueda reconectar con su cerebro racional. Solo entonces podremos hablar y resolver lo que causó el problema.
¿Cómo actuar?
- En un niño pequeño: Un abrazo, moverlo físicamente a un lugar más tranquilo (con respeto, sin jalones) o redirigir su atención («¡mira ese pájaro!») puede ser muy efectivo.
- En un niño más grande: La clave es no escalar el conflicto. Si se enfada en la cena y se levanta de la mesa, en lugar de gritarle: «¡A mí no me haces esas caras, te sientas y te callas!» (lo que solo activará más su cerebro primitivo), podemos probar un enfoque diferente.
Prueba esto: Acércate con calma y reconoce sus sentimientos.
«Veo que estás muy enojado. Aquí estoy para cuando quieras hablar sobre lo que pasó.»
Este mensaje, dicho con interés sincero, le comunica que cuenta con nuestro apoyo incondicional, incluso en los momentos difíciles. Una vez que se tranquilice, podremos hablar y buscar una solución juntos.
En Resumen:
Si logramos diferenciar de dónde viene el berrinche y, sobre todo, no nos enganchamos emocionalmente (lo cual es más fácil decir que hacer), podremos ayudar a nuestros hijos a desarrollar las habilidades que necesitan para autocontrolarse y resolver problemas.
- Si el berrinche es para manipular (Piso de Arriba): No cedas. Mantente firme con un «no» amoroso.
- Si el berrinche es un desborde emocional (Piso de Abajo): No lo ignores. Acompáñalo, ayúdalo a calmarse con un abrazo o un cambio de entorno y, una vez tranquilo, hablen sobre lo ocurrido.
Aprendiendo a ser padres, un día a la vez.
«Y tú, ¿cómo manejas los berrinches en casa? ¡Me encantaría leer tu experiencia en los comentarios!»


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