¿Cómo prepararnos para el regreso a clases?

Ya falta poco para regresar a clases, muchos papás contamos los días y no porque no queramos a nuestros hijos en casa, simplemente porque queremos regresar a la rutina diaria.

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Pero… ¿te has puesto a pensar que siente tu hijo? En mis años de escuela, asistí al mismo colegio desde el preescolar hasta la prepa y los grupos no cambiaban, siempre te tocaba con los mismos compañeros, y aún así recuerdo que cada que se acercaba la entrada al nuevo ciclo, empezaba a tener pesadillas, me dolía el estómago, no estaba muy segura de que es lo que iba a pasar, y al mismo tiempo estaba emocionada, quería ver a mis amigas, me encantaba comprar los útiles nuevos, en fin,  después de los primeros días todo volvía a la normalidad. Ahora que soy mamá y escucho los comentarios de mi hija sobre el regreso a clases, recuerdo muy bien esa sensación de ansiedad ante el regreso a escuela.

También me toca vivir el lado de la escuela (porque trabajo en una escuela), y puedo ver al que vienen con carita de angustia, al que viene corriendo super emocionado y ni adiós dice a los papás, al que llora porque ve que sus papás lo dejaron, al que habla mucho porque está nervioso y tiene mucho que decir… todos manejan este proceso de diferentes maneras.

Aunque no podemos evitar estos sentimientos, sí podemos ayudarlos a manejarlos de la mejor manera posible y así el momento de dejarlos en la escuela va a ser más fácil para todos.

Para que el regreso a clases sea más fácil:

  1. Regresa a la rutina una o dos semanas antes: que se acuesten temprano, que se levanten temprano, la bañada a la hora que normalmente se hace…
  2. Pueden hacer un cuento para explicarle que es lo que va a pasar: nos vamos a levantar, vamos a cambiarnos, nos subimos al coche, llegando a la escuela vamos a entrar por la puerta y …… (entre más detalle le demos mejor), y si pide que se lo contemos 20 veces quiere decir que lo está procesando y necesita escucharlo. También le podemos decir: “ahora tu cuéntame que es lo que vamos a hacer”.
  3. Valida sus sentimiento, en vez de decir “No va a pasar nada” mejor pregúntale “¿Qué es lo que piensas que va a pasar?, “¿qué podemos hacer para que no te sientas así?”
  4. En ocasiones ayuda que le den un objeto de mamá (un collar, una pulsera) o algo que sea significativo para él para que le ayude a sentirse tranquilo (hay que verificar con la escuela que este permitido).
  5. Tomen su tiempo para que lleguen temprano, si llegan de prisa se van a poner nerviosos y estresados, y esto se lo transmiten al niño.
  6. Hagan las despedidas cortas, entre más alarguen la despedida, más difícil va a ser para los dos.
  7. Lleguen a recogerlo a tiempo, al niño le causa mucha angustia ver que sus compañeros se van  y sus papás no llegan.
  8. Evita decir comentarios como: “No vayas a llorar” o “No te va a pasar nada”, ya que en vez de tranquilizarlos los ponemos más nerviosos.

Si ellos nos ven tranquilos y positivos por la entrada de la escuela, se los vamos a transmitir y se van a sentir con mucha más confianza.

Aprendiendo a ser padres.

Las rutinas en los niños son como los cimientos de una casa

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Las rutinas para los niños pequeños son indispensables, ya que les da seguridad y estructura. Cuando el niño sabe que es lo que va a suceder permite que sienta confianza,  por el otro lado, los niños que no tienen rutinas o que no las tienen claras muestran mucha ansiedad ya que no saben que esperar.

Hay que recordar que los niños por su edad y desarrollo viven en una etapa de cambios constantes, cuando estos cambios suceden dentro de una estructura,  les permite manejarlos de manera más eficaz. Al tener rutinas el niño desarrolla un sentido de orden y de estabilidad que le permitirá enfrentar estos nuevos retos.

También les ayudará a ser independientes, cuando  creamos las rutinas junto con ellos  y los involucramos en las tareas del hogar  vamos formando hábitos (un hábito se forma después de repetir la misma tarea por 21 días), al ser constantes en seguirlas, va a llegar un momento en que el niño lo haga sin necesidad de que el adulto le diga que tiene que hacer.

El tener una casa con rutinas y estructura no significa falta de creatividad o de flexibilidad, de vez en cuando se vale romperlas, siempre y cuando lo platiquemos con los niños para que estén listos para lidiar con este cambio y  tener cuidado en no romperlas continuamente. Cuando empezamos a romper las rutinas con frecuencia, el comportamiento del niño empieza a cambiar, se vuelve más inquieto, en ocasiones empieza a morderse las uñas, o a chupar las playeras y esto es un reflejo de la ansiedad que causa el no saber que pueden esperar.

Involucra a los niños en la creación de las rutinas, puede ser con dibujos o fotos de ellos realizando la tarea que les toca (comiendo, lavándose dientes, con la pijama…).

Algunos de los beneficios de tener una rutina en casa son:

  • Evitar la lucha de poderes a la hora de dormir o en las mañanas.
  • Ayudan a que los niños sean más cooperadores
  • Le ayuda al niño a seguir un horario
  • Establece expectativas
  • Le da a tu hijo confianza e independencia
  • Establece hábitos sanos y constructivos
  • Da a los niños estabilidad en tiempos de cambios 

Puedes visitar este link para ver más ideas para crear las rutinas con tus hijos.

Somos padres aprendiendo a ser padres.

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