¡¡Educar sin castigos, si se puede!!

La promesa de poder educar sin castigos, es muy prometedora pero genera mucho nerviosismo porque a nosotros nos educaron con castigos y es como sabemos educar. La Disciplina Positiva es una filosofía que se basa en el respeto mutuo y no en el castigo.

Hace 14 años tuve mi primer acercamiento a la Disciplina Positiva.  La primera vez que escuché de ella fue en mi trabajo, la directora del kinder en ese momento me platicó un poco de ella y me ofreció la certificación para iniciar a aplicarla en la escuela, nunca imaginé que  mi entrenamiento  fuera con Jane Nelsen, co-fundadora de la asociación y co-autora del libro “Disciplina Positiva”.  Desde el primer momento me sentí totalmente identificada con esta disciplina, justo la disciplina que quería para mi casa, para mi trabajo y para poder compartirla con los padres de la escuela, y desde entonces he podido estudiarla, aplicarla y compartirla.

Esta disciplina esta basada en el trabajo del Psicólogo Alfred Adler (1870-1937), el cual decía que la primer meta del ser humano es la de pertenecer y sentirse importante, y que todos los seres humanos nos movemos a través de contextos sociales. Nuestro comportamiento van en función a estos contextos sociales y el primer contexto en el que nos movemos es el de la familia. El niño necesita sentir que pertenece y que forma parte de su familia y algo que he visto a través de estos años es que la dinámica familiar que llevamos en estos días, dificulta este sentido de pertenencia. Y aquí surge una pregunta importante ¿cómo hago para que mi hijo se sienta que forma parte de la familia?,decirle que lo quiero y darle todo no lo va a hacer sentir que pertenece. Hay que involucrarlo, darle tareas, hacerle sentir que sin su ayuda esta casa no podría ser la misma.

En nuestros primeros 5 años de vida empezamos a tomar decisiones de manera inconsciente de como actuar en estos contextos de acuerdo a las experiencias que vamos teniendo (¿qué sentimos? ¿qué pensamos? y ¿qué decidimos?) y todas estas decisiones se ven reflejadas en la vida adulta (como me relaciono con los demás, con quien me relaciono, como me porto…). Y siempre con la misma meta: sentido de pertenencia y de importancia.

tantrum

Los contextos sociales rigen nuestro comportamiento. Cuando mi niño hace un berrinche en un lugar público, mi reacción se ve afectada por el entorno social, ¿qué van a pensar los demás de mi?, así que mi respuesta va a ser en función al contexto social y no a la necesidad de mi hijo- “te voy a dar una nalgada para que llores por algo” ó “ten el juguete con tal de parar el berrinche”.

¿Qué pasa cuando un niño siente que no pertenece o que no importa en un contexto social? va a empezar a llamar la atención de manera negativa, se va a “portar mal” y de esa manera sí consigue la atención de los demás, y mi reacción como papá es castigarlo porque me hizo enojar y porque si no lo hago se va a salir con la suya. El castigo sí sirve pero a corto plazo. En realidad no tenemos que hacer sentir mal al niño para que se porte bien, cuando el se siente bien actúa bien, cuando se siente mal busca la manera de mostrar que se siente mal.  La idea no es poner castigos, la idea es que el niño se haga responsable de sus actos, deben saber que sus actos tienen consecuencias y que estas a veces son buenas y a veces son malas, y esas consecuencias deben ir relacionadas a la acción que hizo el niño, con el objetivo que repare el daño causado: si rompo algo lo tengo que reponer, si no como a la hora de comer debo esperar hasta la siguiente comida para poder comer, si no acabo mis tareas a tiempo no me da tiempo de ver la tele y tendré una consecuencia en la escuela por no entregar la tarea…. Ellos toman la decisión y yo no soy la mala del cuento, la responsabilidad es de ellos no mía. Hay que enfocarnos en la solución del problema, no en que consecuencia poner, en vez de buscar culpables hay que buscar soluciones: “Todas las soluciones son consecuencias, pero no todas las consecuencias son soluciones”.

Aquí algunas sugerencias al poner consecuencias:

  1. Decide que vas a hacer.
  2. Anticípate (si peleas en la fiesta nos vamos a tener que ir).
  3. Cumple lo que prometes.
  4. Conecta antes de corregir.
  5. Que no te gane el enojo, toma tu tiempo para tranquilizarte antes de lidiar con el problema.
  6. Recuerda que deben ser relacionadas con el comportamiento (si no acabo la tarea no tengo tiempo de jugar, si tiré la leche la tengo que limpiar…).
  7. Piensa en soluciones, no todo tiene consecuencias pero todo tiene soluciones.

Consecuencias.jpg

¿Te has puesto a pensar en que entorno social sientes que perteneces y que importas? ¿cómo actúas en este entorno a diferencia de uno que te haga sentir que no perteneces? ¿encuentras alguna relación con experiencias pasadas? Cuando sientes que perteneces y que importas todo fluye y es poco probable que “te portes mal”.

Es importante conocernos a nosotros para poder conocer y apoyar más a nuestros hijos. Reflexiona con estas preguntas y observa tu entorno, eso te ayudara a entender que sientes, que piensas y como influencías en la vida de tus hijos.

Somos padres aprendiendo a ser padres.

Si quieres saber de otros temas o compartir algo, contáctanos

 

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