Enséñalo a que espere, es muy importante

Te has dado cuenta que cuando tu hijo te pide algo lo quiere de inmediato. Cuando le pedimos que espere un momento, se enoja y exige. En ocasiones cuando está con otros niños y quiere lo que tiene el amigo, lo arrebata o lo consigue de mala gana (no lo pide, ni propone turnos).

Los avances en la tecnología y el mundo en el que estamos viviendo hoy en día han permitido que nuestros tiempos de espera sean mínimos y esto nos está convirtiendo en adictos a la gratificación inmediata. Podemos conseguir lo que queremos de manera casi inmediata, no tenemos que hacer filas, no tenemos que salir para comprar, no tenemos que esperar una semana para ver el siguiente capítulo de la serie favorita y como estos hay miles de ejemplos.

La gratificación inmediata se basa más en un deseo que en una necesidad: lo quiero ahorita, lo quiero ya, sin demora!, y voy a hacer todo lo que esté a mi alcance para lograrlo.  El mundo moderno en el que vivimos nos permite conseguir esta gratificación sin tener que esperar y la duración que tiene es tan corta. Todos estos avances nos ayudan de diferentes maneras pero NO nos ayuda a desarrollar la habilidad de esperar, ni de controlar nuestros impulsos. Y junto con esto estamos los papás que con tal de no entrar en conflicto y llevar la fiesta en paz cumplimos los caprichos del niño lo más rápido posible para evitar un berrinche que quien para después.

Nuestros niños están acostumbrados a recibir lo que quieren o necesitan sin necesidad de esperar o sin esfuerzo alguno, lo que provoca que lo valoren poco y que surja el deseo de algo más casi de manera inmediata y cada vez se vuelve más difícil que encuentren satisfacción alguna.

La Importancia de Aprender a Retrasar la Gratificación

En 1960 la Universidad de Stanford hizo un experimento en el que se le daba a un niño un malvavisco y se le decía que tenía dos opciones, se lo podía comer ó podía esperar por  5 minutos y le darían otro. En un seguimiento que se hizo, encontraron que los niños que esperaron para obtener los dos malvaviscos, se desarrollaron como adultos más sociales, con mayor auto-control y con mejor aprovechamiento académico que los que no pudieron esperar.

Una de las habilidades más importantes a desarrollar en nuestros hijos es el auto-control, el control de impulsos, el saber esperar. Está demostrado que las personas que son capaces de retrasar la gratificación, que tienen un buen auto-control,  se convierten en adultos exitosos tanto social como profesionalmente.

Para desarrollar esta habilidad en nuestros hijos primero debemos aprender a controlarnos nosotros, no pasa nada si no les damos lo que quieren de manera inmediata. Si quieren algo, hagan un plan con ellos para conseguirlo,  va a valorar más  porque tuvo que luchar por obtenerlo y lo va a disfrutar más.

Pueden jugar juegos de mesa, donde necesita esperar su turno y donde puede practicar la tolerancia a la frustración, ya que no puede ganar todo el tiempo. No le resuelvas las cosas, deja que lo intente y si no puede, ayúdalo.

No te dejes llevar por el camino fácil, a veces con tal de evitar el problema cedemos ante las exigencias del niño, pero a largo plazo no les va a permitir desarrollar las habilidades necesarias para la vida. Necesitamos encontrar un balance en nuestras respuestas, antes de actuar pregúntate si ¿realmente es algo de vida o muerte?, ¿es tan importante que lo consiga en ese momento?, ¿qué aprendizaje le está dejando?.

Somos padres aprendiendo a ser padres.


Si quieres conocer más sobre el tema, mándame tus comentarios! Estamos por iniciar un nuevo taller.

 

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No todos los berrinches se deben ignorar

Cuando mis hijos eran pequeños me aconsejaron varias veces que ignorara sus berrinches, porque si les hacía caso entonces ellos iban a salirse con la suya. La realidad es que no siempre se sentía adecuado ignorarlos, por lo que nunca seguí el consejo al pie de la letra.

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Varios años después (no muchos) me encuentro con el libro del Dr. Daniel Siegel “The Whole Brain Child” (el cual se los recomiendo)y leo una explicación muy interesante acerca de los berrinches, la cual  me hace mucho sentido.  Antes de entrar en esta explicación es importante saber  como funciona nuestro cerebro, El Dr, Siegel nos dice que lo podemos ver como si fuera una casa de dos pisos, el piso de abajo es como nuestro cerebro primitivo, el cual cubre nuestras necesidades básicas (comer, respirar, estar alerta al peligro) y el piso de arriba es más complejo y representa la parte racional (pensar, tomar desiciones, resolución de problemas…). Hay que tomar en cuenta que cuando nacemos, el cerebro primitivo  ya está desarrollado y el cerebro racional termina de desarrollarse a los 25 años aproximadamente.

Regresando a los berrinches, existen dos tipos: los que vienen del cerebro racional y los que vienen del cerebro primitivo. Los primeros son los que debemos “ignorar” (o más que ignorar a no ceder ante ellos) y son con los que necesitamos ser firmes y poner límites, pues el niño/a los usa como manipulación, sabe bien lo que está haciendo y si no le funciona lo va a dejar de hacer; por ejemplo cuando vamos a la tienda y empieza a hacer un berrinche para que le compremos un juguete y usa argumentos como: “Lo necesito, lo he estado buscando desde hace mucho, es el único que queda….” y muchas veces con tal de que no nos haga pasar ese momento tan incómodo en la tienda terminamos por ceder. Como dice el Dr. Siegel “nunca negocies con un terrorista”, si el niño hace berrinches usando el cerebro racional y nosotros accedemos, aprende que esta es la manera de obtener lo que el quiere, por lo que nuestra respuesta debe ser firme y cordial: te quiero mucho y la respuesta es no.

Por el otro lado, cuando el berrinche viene desde el cerebro primitivo, el niño literalmente no está pensando, no sirve de nada amenazarlo o gritarle porque su cerebro racional está apagado, necesitamos sacarlo del estado en el que está para que vuelva a conectar con su cerebro racional y una vez que lo logremos entonces podemos platicar con él y ayudarlo a resolver lo que sea que causo el berrinche. En un niño pequeño la mejor manera de sacarlo de ahí es con un abrazo, moviéndolo físicamente de donde está (con respeto, no con jalones) y re-direccionando su atención a otra cosa (“mira el pajarito”). En un niño más grande, si acepta que nos acerquemos podemos hacerlo, debemos darle tiempo para que se tranquilice y va a depender mucho de nuestra respuesta si podemos lograr que conecte con el cerebro de arriba o  hacemos que el berrinche escale, aquí un ejemplo: Si se enoja a la hora de la comida, se para y se va,  puedo acercarme y reconocer sus sentimientos, si veo que responde puedo continuar con una platica respetuosa (con la idea de apoyarlo a que podamos buscar una solución y sin que me sienta como una amenaza), puedo empezar diciendo: veo que estás enojado, ¿quieres que platiquemos sobre lo que pasó?, si veo que no está listo puedo decir, aquí estoy para cuando quieras platicar (en un tono de interés sincero no de amenaza o enojo), la idea es que el sepa que cuenta con nosotros en las buenas y sobre todo en las malas, que tiene nuestro amor incondicional, una vez que logre tranquilizarse podemos platicar con él.

La otra respuesta (no positiva) sería: “¡a mi no me haces esas caras, te sientas a comer y te callas!”, está reacción va directo al cerebro primitivo y lo único que vamos a conseguir es que se enoje más, que nos rete y que terminemos gritando y enojados, no va a solucionar nada y lo único es que el berrinche va a escalar y yo voy a acabar igual que él.

Si logramos diferenciar desde donde viene el berrinche y no nos enganchamos (cosa que se dice fácil pero en realidad es muy difícil) vamos a lograr conectar con el cerebro de arriba y podemos a ayudar a que el cerebro racional de nuestro hijo continúe desarrollándose y adquiriendo las habilidades necesarias para auto-controlarse y resolver problemas.

En resumen, si tu hijo está haciendo berrinche para manipular y conseguir lo que quiere,  (que le compres algo, que le des un permiso) no cedas, déjale claro que lo quieres mucho pero la respuesta es no.

Si el berrinche viene del cerebro primitivo, ayúdalo a controlarlo, no lo ignores, abrázalo, cambia de actividad o permite que se retire para que se tranquilice (puede tener un espacio especial en su cuarto o hacer alguna actividad física), una vez tranquilo, si se necesita dale seguimiento.

Somos padres aprendiendo  a ser padres.

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10 actividades para las vacaciones con tus hijos

Las vacaciones es un momento en el que podemos conectar con nuestros hijos. Para que tu y tus hijos las puedan disfrutar al máximo te comparto 10 actividades que puedes hacer con ellos:

  • Juegos con globos de agua: aprovechando el calor deja que tus hijos preparen los globos llenándolos de agua, hagan carreras para ver quien lleva más globos de un lugar a otro sin que se truene y al final hagan una guerrita de  globos con agua.
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  • Alfombra de agua: Consigue un plástico grueso y largo y ponlo en el jardín, mójenlo con una manguera o con cubetas de agua y deja que el niño corra y se deslice.
  • Pintura con pies y manos: Pongan un pliego de papel craft grande en el piso y dales pintura dactilar a tus hijos, que se pongan en los pies y en las manos y deja que vuele su imaginación creando su propia obra de arte. Con esta actividad puedes practicar colores, pueden experimentar que pasa cuando combinas los colores y pueden crear su propia historia sobre la obra que crearon.
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  • Crea tu propio cuento: ¿alguna vez hiciste tu radio novela?, deja que tus hijos escriban su propio cuento y después decidan si quieren grabarlo, actuarlo, dibujarlo o escribirlo. (asegúrate de guardar el producto final, es un lindo recuerdo.
  • Juegos con una esponja: para este juego solo necesitas dos vasos con agua,  dos vasos vacíos y unas esponjas. Pon a los niños en fila y el primero de la fila moja la esponja y la va pasando hacia atrás y el último exprime la esponja, la fila que logre llenar más agua en el vaso gana. En una versión diferente en vez de esponja puedes ir pasando el vaso con agua y el que logre tirar menos agua gana.
  • Encuentra el tesoro: llena un tazón grande con arroz, frijoles o con orbeez y esconde figuras pequeñas para que los niños las encuentren, el que encuentre más piezas en un minuto gana.
  • Noche de películas: comparte con tus hijos alguna de tus películas favoritas de tu niñez, preparen palomitas y disfruten.
  • Juegos de mesa: a los niños les encantan los juegos de mesa (lotería, memoria, monopoly, dominó, cartas, serpientes y escaleras, damas chinas), puedes pasar la tarde entera jugando con ellos.
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  • Cocinar: Pueden preparar recetas fáciles juntos y disfrutarlas juntos.
  • Hagan deporte: pueden salir a pasear a la mascota, andar en bici o simplemente salir a caminar.
  • Todos estos juegos además de permitir conectar con nuestros hijos y crear memorias con ellos, también ayudan a desarrollar su creatividad, a permitir que aprendan a manejar su frustración (al ganar y perder), a esperar turnos y a aprender a través de la experiencia  que es la mejor manera de aprender.

    Somos padres aprendiendo a ser padres

    ¿Tienes preguntas o algún tema que quieras explorar? ¡mándanos un mensaje!

    ¿Qué hay atrás del “mal comportamiento” de los niños?

    El otro día estaba paseando en Antea y me tocó ver a un papá que tenía cargando a su hijo de aproximadamente un año,  el niño le pegaba a su papá y el papá se reía, después de un rato se acercó un niño más grande, como de 5-6 años, que al parecer estaba viendo lo mismo que yo, se acercó al papá que cargaba al hijo y le pegó…. pero está vez la reacción del papá fue diferente, al niño mayor, que también era su hijo, le tocó un regaño muy fuerte por haberle pegado: “¿cómo se te ocurre?” y el niño comenzó a llorar, aventó y le pegó al papá, y se fue a esconder abajo de la ropa (estábamos en una tienda de ropa). Estoy segura que si yo hubiera sido ese papá hubiera reaccionado de una manera muy similar pues normalmente cuando este tipo de conductas suceden, reaccionamos y no nos detenemos a pensar.

    En esta ocasión vamos a meternos en el mundo del niño para tratar de entender que hay atrás de su comportamiento.

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    “Los niños son muy buenos observadores, pero muy malos interpretes”- Rudolf Dreikurs. El niño observó que su papá jugaba con su hermano a que el hermano le pegaba al papá y el papá se reía, el niño interpretó que este juego era divertido para el papá,  por lo que decidió hacer lo mismo pues quería formar parte del juego (quería sentir que pertenecía), y tomó la decisión de participar en el juego pegándole al papá. Cuando recibió una reacción diferente a la de su hermano por parte del papá, el niño tuvo la creencia que a él no lo quieren, solo a su hermano y por lo tanto decidió “portarse mal” aventando y pegándole al papá y corriendo a esconderse abajo de la ropa.

    Es muy difícil que pasemos todo el día descifrando comportamientos, pero cuando el niño se está “portando mal” de manera continúa nos está diciendo que siente que no importa y que no pertenece, y es importante que le dediquemos tiempo a entender porque lo está haciendo, de lo contrario solo estamos reaccionando ante un comportamiento y no estamos actuando de manera intencional. Si entendemos que el niño se siente celoso del hermano y cree que a él ya no lo quieren, voy a actuar de manera diferente: puedo hacer un juego especial con él donde el hermano no participe, o puedo invitarlo a jugar con los dos de una manera diferente, también podría explicarle la diferencia entre su hermano y él…. hay muchas cosas que podría hacer para cambiar su percepción. Pero si solo me quedo con la idea de que me pegó por grosero y porque no se porta como debería por ser grande, el sentimiento de que no importa y no pertenece cada vez va a ser más grande y va a continuar “portándose mal”.

    Cinco cosas que podemos hacer para que el niño se sienta que pertenece y que importa son (basadas en Disciplina Positiva):

    1. Darle tiempo especial pasando tiempo a solas con él y haciendo algo que los dos disfruten mucho (no cuenta el momento de hacer tarea).
    2. Involucrarlo en las actividades que realizamos.
    3. Reconocer sus sentimientos (muchas veces no saben como decirlo y recurren al “mal comportamiento”).
    4. Resaltar todo lo positivo que hace y tratar de no enfocarse solo en lo negativo.
    5. Asegurarnos que el mensaje de amor llegue.

     

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    ¡¡Educar sin castigos, si se puede!!

    La promesa de poder educar sin castigos, es muy prometedora pero genera mucho nerviosismo porque a nosotros nos educaron con castigos y es como sabemos educar. La Disciplina Positiva es una filosofía que se basa en el respeto mutuo y no en el castigo.

    Hace 14 años tuve mi primer acercamiento a la Disciplina Positiva.  La primera vez que escuché de ella fue en mi trabajo, la directora del kinder en ese momento me platicó un poco de ella y me ofreció la certificación para iniciar a aplicarla en la escuela, nunca imaginé que  mi entrenamiento  fuera con Jane Nelsen, co-fundadora de la asociación y co-autora del libro “Disciplina Positiva”.  Desde el primer momento me sentí totalmente identificada con esta disciplina, justo la disciplina que quería para mi casa, para mi trabajo y para poder compartirla con los padres de la escuela, y desde entonces he podido estudiarla, aplicarla y compartirla.

    Esta disciplina esta basada en el trabajo del Psicólogo Alfred Adler (1870-1937), el cual decía que la primer meta del ser humano es la de pertenecer y sentirse importante, y que todos los seres humanos nos movemos a través de contextos sociales. Nuestro comportamiento van en función a estos contextos sociales y el primer contexto en el que nos movemos es el de la familia. El niño necesita sentir que pertenece y que forma parte de su familia y algo que he visto a través de estos años es que la dinámica familiar que llevamos en estos días, dificulta este sentido de pertenencia. Y aquí surge una pregunta importante ¿cómo hago para que mi hijo se sienta que forma parte de la familia?,decirle que lo quiero y darle todo no lo va a hacer sentir que pertenece. Hay que involucrarlo, darle tareas, hacerle sentir que sin su ayuda esta casa no podría ser la misma.

    En nuestros primeros 5 años de vida empezamos a tomar decisiones de manera inconsciente de como actuar en estos contextos de acuerdo a las experiencias que vamos teniendo (¿qué sentimos? ¿qué pensamos? y ¿qué decidimos?) y todas estas decisiones se ven reflejadas en la vida adulta (como me relaciono con los demás, con quien me relaciono, como me porto…). Y siempre con la misma meta: sentido de pertenencia y de importancia.

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    Los contextos sociales rigen nuestro comportamiento. Cuando mi niño hace un berrinche en un lugar público, mi reacción se ve afectada por el entorno social, ¿qué van a pensar los demás de mi?, así que mi respuesta va a ser en función al contexto social y no a la necesidad de mi hijo- “te voy a dar una nalgada para que llores por algo” ó “ten el juguete con tal de parar el berrinche”.

    ¿Qué pasa cuando un niño siente que no pertenece o que no importa en un contexto social? va a empezar a llamar la atención de manera negativa, se va a “portar mal” y de esa manera sí consigue la atención de los demás, y mi reacción como papá es castigarlo porque me hizo enojar y porque si no lo hago se va a salir con la suya. El castigo sí sirve pero a corto plazo. En realidad no tenemos que hacer sentir mal al niño para que se porte bien, cuando el se siente bien actúa bien, cuando se siente mal busca la manera de mostrar que se siente mal.  La idea no es poner castigos, la idea es que el niño se haga responsable de sus actos, deben saber que sus actos tienen consecuencias y que estas a veces son buenas y a veces son malas, y esas consecuencias deben ir relacionadas a la acción que hizo el niño, con el objetivo que repare el daño causado: si rompo algo lo tengo que reponer, si no como a la hora de comer debo esperar hasta la siguiente comida para poder comer, si no acabo mis tareas a tiempo no me da tiempo de ver la tele y tendré una consecuencia en la escuela por no entregar la tarea…. Ellos toman la decisión y yo no soy la mala del cuento, la responsabilidad es de ellos no mía. Hay que enfocarnos en la solución del problema, no en que consecuencia poner, en vez de buscar culpables hay que buscar soluciones: “Todas las soluciones son consecuencias, pero no todas las consecuencias son soluciones”.

    Aquí algunas sugerencias al poner consecuencias:

    1. Decide que vas a hacer.
    2. Anticípate (si peleas en la fiesta nos vamos a tener que ir).
    3. Cumple lo que prometes.
    4. Conecta antes de corregir.
    5. Que no te gane el enojo, toma tu tiempo para tranquilizarte antes de lidiar con el problema.
    6. Recuerda que deben ser relacionadas con el comportamiento (si no acabo la tarea no tengo tiempo de jugar, si tiré la leche la tengo que limpiar…).
    7. Piensa en soluciones, no todo tiene consecuencias pero todo tiene soluciones.

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    ¿Te has puesto a pensar en que entorno social sientes que perteneces y que importas? ¿cómo actúas en este entorno a diferencia de uno que te haga sentir que no perteneces? ¿encuentras alguna relación con experiencias pasadas? Cuando sientes que perteneces y que importas todo fluye y es poco probable que “te portes mal”.

    Es importante conocernos a nosotros para poder conocer y apoyar más a nuestros hijos. Reflexiona con estas preguntas y observa tu entorno, eso te ayudara a entender que sientes, que piensas y como influencías en la vida de tus hijos.

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    No es tan malo dejar que los niños sufran

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    Muchas veces, en el nombre del amor, los padres queremos proteger a nuestros hijos del sufrimiento, y no nos damos cuenta que necesitan “sufrir” para aprender a lidiar con el fracaso porque esto les va a dar las herramientas para poder resolver un problema y va a permitir que desarrollen las habilidades necesarias para enfrentar luchas más grandes. Y no digo que los hagamos sufrir intencionalmente, me refiero a dejarlos de rescatar y de resolverles todo.

    Un niño no se siente capaz solo porque los papás le decimos que él puede y que debe sentirse capaz de lo que sea. Como va a sentir que es capaz cuando le decimos que sí puede, pero no lo dejamos que lo intente: “yo se que sí puedes tender tu cama, pero mejor yo la hago” ó el niño tiende su cama y le decimos “muy bien” pero en el momento que se voltea, rehacemos toda la cama porque la dejo mal hecha. 

    ¿Cuál es el mensaje que le estamos mandando?: ¡TU NO PUEDES!. El niño desarrolla sus percepciones a partir de las experiencias que va viviendo, si lo que él vive es que el adulto se encarga de resolverle todo en  la vida, la percepción del niño es “no necesito hacer nada, no puedo hacer nada, alguien más lo resuelve por mi, para que lo intento”.

    Tenemos que entender que cada que hacemos algo por nuestros hijos, que ellos son capaces de hacer, les estamos quitando la oportunidad de desarrollar su percepción de sentirse capaces y de volverse independientes y responsables.

    Para que el niño desarrolle esta percepción necesitamos tomarnos el tiempo de enseñarle a hacer las cosas que damos por hecho que debe saber (vestirse, tender la cama, lavarse los dientes, recoger la mesa…) y una vez que le enseñemos, debemos permitir que lo haga solo, y si algo se atora que trate de resolverlo para que al final del día pueda decir “¡Me vestí yo solo!”, “¡Me bañé solo!”, “¡Lo logré!”.

    De acuerdo al libro Raising Self-Reliant Children in a Self-Indulgent World de Jane Nelsen y Stephen Glenn, existen cinco comportamientos por parte de los padres que constantemente afirman y validan a los niños y a nuestra creencia en sus capacidades:

    1. Revisar: en vez de asumir hay que revisar (¿cómo te gustaría resolver esto? me gustaría revisar ___________ contigo)
    2. Explorar: la experiencia es mucho más efectiva para enseñar que los propios padres. Permítanle que explore y que viva los resultados.
    3. Motivar/Involucrar: los niños se sienten motivados cuando los vemos como riquezas en vez de como objetos, ver los errores como oportunidades para aprender en vez de verlos como fracasos.
    4. Celebrar: Hay que celebrar sus logros de manera adecuada (reconociendo sus progresos, “me gusta como pusiste la jarra en la mesa”, “gracias por poner la mesa”).
    5. Respeto: El lenguaje del respeto es “¿Qué fue lo que entendiste de….?” ¿Quieres que lo platiquemos?.

    Es importante que en vez de dirigir, explicar, rescatar, asumir y esperar que actúen como adultos, usemos estos 5 comportamientos, los cuales invitan a tener una actitud positiva y de respeto, y ayudaran a que el niño desarrolle su percepción de “SOY CAPAZ”

    Aprendiendo a ser padres.

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    ¿Qué lugar ocupas en tu familia?

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    ¿Cuál es tu orden de nacimiento?

    Las personas que más impacto tiene en nuestra personalidad e identidad son nuestros hermanos, como lo explica Lynn Lott en su libro “Do it Yourself Therapy”. Si no tuviste hermanos seguramente fue un primo o pariente muy cercano.

    Al crecer en una casa con más personas, tienes que encontrar la manera de como formar parte de ese círculo social llamado familia, el cual es el primero al que pertenecemos y en el que empezamos a tomar nuestras propias decisiones en cuanto a nuestra personalidad e identidad. Los roles se van repartiendo y uno tiene que ir viendo cuales ya se tomaron y cual puede ser el mío. Dentro del taller de Disciplina Positiva hacemos una dinámica donde agrupamos a los participantes de acuerdo al orden de nacimiento y entre todos hacen una lista de las características comunes que tienen en relación a ese orden. Es muy interesante ver las similitudes que encuentran dentro del grupo.

    El Primer Hijo: Tiene toda la atención, está acostumbrado a ser el centro de atención y quiere cumplir con las expectativas de los papás. Frecuentemente son responsables, perfeccionistas y mandones.

    El Segundo Hijo o Hijo de En medio:  Quiere hacer todo lo que su hermano hace, normalmente son mediadores. Es más competitivo y rebelde. Muchas veces es al que más trabajo le cuesta encontrar su lugar en la familia.

    El Hijo Pequeño: tiene muchos papás, es consentido y normalmente se sale con la suya. No necesita compartir la atención de los papás y generalmente son simpáticos, sociales y divertidos. (Les tocan mas concesiones que a los hermanos mayores).

    El Hijo Unico: tiene características del hijo mayor y del más pequeño. No tiene competencia, está rodeado de muchos adultos, pueden tener conflicto en compartir y negociar con otros.

    Es importante mencionar que no hay dos hijos primeros iguales, o dos hijos de en medio idénticos. Hay diferentes aspectos que pueden haber causado que tomáramos diferentes posturas en cuanto a como pertenecer en la familia, como la edad entre hermanos, si el primer hijo es hombre o mujer, si son gemelos, si es una familia mixta, entre otras.

    Todos somos únicos, el objetivo es entender como interpretamos el rol que llevamos en la familia,  y como podemos influenciar en las desiciones que van tomando nuestros hijos dentro de la familia.

    Como padres es importante reflexionar como estamos actuando y si estamos haciendo diferencias entre nuestros hijos. Muchas veces los etiquetamos o los comparamos y esto provoca conflicto entre ellos. Es importante que tratemos a todos igual y que les demos las mismas oportunidades para que ellos puedan desarrollar su personalidad de la manera más sana posible.

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    ¿Conoces los beneficios que tiene la pelea de hermanos?

    La pelea entre hermanos causa mucho estrés y preocupación a los padres. No sabemos como pararla y nos preocupa que no se quieran como hermanos, pero no nos damos cuenta que muchas veces los padres las provocamos o hacemos que se vuelvan más grandes.

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    En muchas ocasiones los hermanos pelean porque les da control y atención, y porque tienen la idea equivocada que el amor es limitado y creen que deben de pelear por él. También hay que considerar el ambiente familiar, si los padres resuelven las cosas peleando, ellos aprenden que esta es la manera de resolver los problemas.

    Es normal que los hermanos sientan celos , que discutan y que defiendan el lugar que ocupan dentro de la familia (este tema de la familia es muy importante, por lo que le dedicaremos su propio espacio).

    Cuando nos damos cuenta que nuestros hijos están peleando,  nuestros instintos de padre se alertan y nuestra cabeza empieza a escuchar la tonada de la película de “tiburón” (explicada por el  Dr. Siegel, en el libro “Disciplina sin lágrimas” ), y con esa música de fondo tratamos de detener la pelea sin dar tiempo a investigar que fue lo que sucedió, simplemente reaccionamos y provocamos que la pelea, en vez de  que termina, se vuelva más intensa.

    La pelea de hermanos puede ser sana, siempre y cuando no se salga de las manos. Ayuda a los niños a desarrollar  habilidades sociales que le van a ayudar en sus relaciones con los demás (quizá si conocemos estos  beneficios será más fácil apagar la música del tiburón cuando escuchemos el grito de “MAMÁÁÁÁ!!!”).

    Al pelearse los hermanos están desarrollando habilidades como:

    • Cooperación
    • Negociación
    • Resolución de Conflicto
    • Auto-control
    • Empatía
    • Reconocer sentimientos

    Los conflictos normalmente se desvanecen cuando ponemos a los niños en el mismo nivel, en vez de estar buscando a quien culpar.

    Les comparto 5 herramientas que exploramos en el taller de Disciplina Positiva para lidiar con la pelea de hermanos:

    1. Traten a los hijos de igual manera.
    2. Métanse al mundo de los niños.
    3. No sobre proteja a ninguno de sus hijos, esto solo fomenta que uno se ponga en el papel de víctima y el otro en el del poder o bully.
    4. Para prevenirlo asegúrese de tener tiempo especial con cada hijo.
    5. Si la pelea se sale de las manos, trate de re dirigir el comportamiento a otra actividad no competitiva, y si esto no sirve es necesario separar a los hermanos hasta que se logren tranquilizar, y ya que estén tranquilos haga un seguimiento para ayudarlos a resolver el problema.

    Somos padres aprendiendo a ser padres.

    Taller _Educando con Firmeza y Amor_ con Disciplina Positiva (1)

    Marytere Soto

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    ¿Sabes cuánto tiempo pasa tu hijo conectado? ¿sabes que ve cuando está conectado?

    Es impresionante ver como niños menores de 2 años que todavía no son capaces de sostener un lápiz, pueden ingresar a una tablet o a un celular,  desbloquear un aparato, acceder a aplicaciones y jugar.  Hay niños de 4 o 5 años que saben como mandar fotos a través de aplicaciones como whats app. Los niños de hoy en día son nativos digitales.  y nos llevan ventaja en el uso de la tecnología.

    La tecnología es una herramienta que puede ser muy positiva hoy en día, hay aplicaciones y programas que nos facilitan la vida, pero también nos hemos vuelto dependientes de ella. ¿Alguna vez haz olvidado tu celular? ¿la has usado para entretener a tu hijo? ¿a qué edad la empezó a usar tu hijo? ¿qué aplicaciones o que programas está viendo?

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    De acuerdo al AAP (American Academy of Pediatricians), los niños menores de 2 años no deberían estar expuestos a ningún tipo de pantalla. La realidad es que la mayoría de los niños si están expuestos desde edades tempranas, y muchas veces como padres nos sentimos menos culpables sabiendo que el tiempo que están expuestos a cualquier tipo de media es con programas o aplicaciones educativas.

    El gran problema es todo lo que dejan de hacer por estar conectados, recordemos que el niño aprende a través de la experiencia y un  programa o una aplicación por más didácticos que sean no le va a dar al niño lo que le puede dejar el explorar, jugar, tocar, experimentar o simplemente participar en alguna actividad. Y no se trata de prohibirla, se trata de aprender a darle el uso adecuado.

    Otro tema de preocupación es la gratificación inmediata que reciben con el uso de la tecnología, es importante que enseñemos a nuestros hijos a manejar la frustración, a esperar turnos, a saber esperar y a negociar, estas habilidades las van a adquirir jugando juegos de mesa o jugando con sus hermanos, amigos o compañeros.

    Como padres debemos estar atentos a la información que tienen nuestros hijos con el uso de la tecnología, es una herramienta que debemos aprender a usar y debemos enseñarle a nuestros hijos a utilizar, hay que enseñarlos a ser unos ciudadanos digitales responsables. En la página de common sense  pueden encontrar información muy valiosa acerca de que programas, películas y aplicaciones son adecuados de acuerdo a la edad.

    Aquí te dejo algunas sugerencias para el manejo de la tecnología con nuestros hijos:

    • Limita el número de horas para usar cualquier tipo de media     
    • Establece un horario
    • Pon el ejemplo (si estás todo el día conectado, no puedes pedir que ellos no lo estén)
    • Revisa la programación con anticipación 
    • Ve los programas o juegos antes que los vean los niños
    • Las pantallas deben estar fuera del cuarto de los niños
    • Ve la televisión con tu hijo
    • Platica con tu hijo sobre lo que ve en la tele o en la compu
    • Para niños más grande expliqua las reglas para el uso del internet y el impacto que puede tener.
    • Ofrece alternativas divertidas
    • Evita que la tecnología se convierta en el compañero de juego de tu hijo

     

    Somos padres aprendiendo a ser padres! En Dícere tenemos un espacio para ti-

     

    ¿Cómo usarías el album del mundial como herramienta de aprendizaje para tu hijo?

    El niño aprende de manera natural  cuando lo que le enseñamos es significativo para él/ella. Cuando encuentra el sentido de las cosas o representa algún interés para él/ella, el aprendizaje será significativo y permanente. Hay que aprovechar los gustos y las herramientas o modas del momento para motivar el aprendizaje de los niños.

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    Si a tu hijo le gusta el futbol aprovecha que este año hay mundial y úsalo a beneficio de su aprendizaje.

    Aquí te dejo algunas ideas para motivar el aprendizaje de los niños usando el album del mundial:

    1. Si está empezando a leer, que reconozca la primer letra del nombre de los jugadores.
    2. Practica los sonidos de estas letras.
    3. Si tu hijo/a ya sabe leer, que lea los nombres de países y jugadores.
    4. Practica los colores con las banderas y los uniformes de los equipos.
    5. Motiva el reconocimiento de números, observando que número trae la estampa y buscándolo dentro del album.
    6. Haz clasificación por equipos, está ayudara a desarrollar pensamiento lógico-matemático
    7. Haz conteo de números (¿Cuántas estampas tienes? ¿Cuántas te faltan? )
    8. Desarrolla habilidades sociales cambiando estampas y negociando con otras personas.
    9. Que haga tareas para conseguir dinero para poder comprar más estampas.
    10. Practica escritura de números, llenando las tablas que tiene el album.

    Siempre podemos encontrar momentos de enseñanza y aprendizaje, y los más valiosos son los divertidos. Si ya tenías pensado comprar el album aprovéchalo para motivar a tu hijo!

    Si tienes más ideas compártelas conmigo y podemos aumentar la lista, o si quieres saber como sacar provecho de otra actividad mándame un comentario.

    Padres aprendiendo a ser padres. Dícere tiene un espacio para ti.