Cómo parar el bullying

A los padres nos inquieta mucho saber que pasa con nuestros hijos en la escuela o en cualquier lugar donde no estemos presentes, ¿tiene amigos? ¿sabe defenderse? ¿se la pasa bien? ¿alguien abusa de él?…. y así tenemos muchas preocupaciones al respecto.

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La realidad es que no podemos estar al lado de nuestros hijos todo el tiempo y no podemos controlar todo lo que sucede en sus vidas. Lo que si podemos hacer es prepararlos para la vida y en esta ocasión nos vamos a enfocar en que podemos hacer para reducir el riesgo de que sean víctimas de bullying o que se conviertan en buleadores.

Creo que importante definir que es el bullying. De acuerdo al Dr. Olweus el bullying es un comportamiento agresivo que involucra acciones no deseadas y negativas, que se hacen con intención, es repetitivo, sucede por  períodos prolongados y siempre existe una diferencia de poderes o de fuerza entre el bully y la víctima. Aunque el trabajo de la escuela es esencial, como padres tenemos una gran responsabilidad que no podemos dejar en manos de ninguna escuela ni de ninguna persona externa a la familia.

La mejor manera de evitar que nuestros hijos sean los que hacen el bullying o sean víctimas de bully, es desarrollando sus habilidades sociales, principalmente la empatía (una persona que entiende como se siente el otro, es difícil que trate de hacerle daño), y como hacer esto:

  • No permita que su hijo obtenga los que quiere usando agresión
  • Modele la empatía (te dejo este video de plaza sesamo explicando la empatía)
  • Reconozca los sentimientos de su hijo (para generar empatía primero hay que aprender a reconocer nuestros propios sentimiento para después poder reconocer los sentimientos de los otros)
  • Enseñe a su hijo a ser asertivo, no agresivo
  • Cuando su hijo le platique algo, escúchelo activamente, no lo juzgue y NO resuelva por él, mejor platíquenlo y entre los dos encuentren una solución (siempre que rescatamos a nuestros hijos, les quitamos la oportunidad de aprender a resolver problemas por sí solos)
  • La casa es el mejor lugar para que el niño pueda practicar que hacer si no lo juntan o lo molestan. Pueden hacer juego de roles, de esta manera el sabrá que hacer cuando usted no esté presente
  • Si nota que la conducta de su hijo a cambiado (se ve triste, o se queja de no querer ir a la escuela, se vuelve muy callado…) acérquese a la escuela  para investigar si está pasando algo
  • Si la escuela lo contacta sea receptivo no reactivo, es mejor trabajar en equipo que negar que algo está sucediendo

Estudios han demostrado que el contar con un buen amigo reduce la probabilidad de ser víctima de bullying en un 90%, ya que no estás solo y tienes a quien contarle las cosas, por eso es importante fomentar las habilidades sociales desde pequeños. Inviten amigos a casa, si van a una fiesta observa como se involucra tu hijo con los demás y si le cuesta trabajo relacionarse ayúdalo (no lo resuelvas por él). Del mismo modo si notas que tu hijo es muy agresivo con los demás, modela su conducta, dale diferentes escenarios de como podría obtener lo que quiere sin necesidad de agredir y ayúdalo a darse cuenta que sentimiento provoca su conducta en el otro (empatía).

Recuerda que es importante darles las bases a nuestros hijos para que puedan lidiar con lo que se les vaya presentando en la vida, hay que acompañarlos y estar presentes pero no resolverles, hay que darles las herramientas para que ellos se vuelvan independientes, a veces nos parte el corazón verlos sufrir pero hay que entender que ese “sufrimiento” los va a ayudar a largo plazo.

Aprendiendo a ser padres.

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¿Cómo prepararnos para el regreso a clases?

Ya falta poco para regresar a clases, muchos papás contamos los días y no porque no queramos a nuestros hijos en casa, simplemente porque queremos regresar a la rutina diaria.

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Pero… ¿te has puesto a pensar que siente tu hijo? En mis años de escuela, asistí al mismo colegio desde el preescolar hasta la prepa y los grupos no cambiaban, siempre te tocaba con los mismos compañeros, y aún así recuerdo que cada que se acercaba la entrada al nuevo ciclo, empezaba a tener pesadillas, me dolía el estómago, no estaba muy segura de que es lo que iba a pasar, y al mismo tiempo estaba emocionada, quería ver a mis amigas, me encantaba comprar los útiles nuevos, en fin,  después de los primeros días todo volvía a la normalidad. Ahora que soy mamá y escucho los comentarios de mi hija sobre el regreso a clases, recuerdo muy bien esa sensación de ansiedad ante el regreso a escuela.

También me toca vivir el lado de la escuela (porque trabajo en una escuela), y puedo ver al que vienen con carita de angustia, al que viene corriendo super emocionado y ni adiós dice a los papás, al que llora porque ve que sus papás lo dejaron, al que habla mucho porque está nervioso y tiene mucho que decir… todos manejan este proceso de diferentes maneras.

Aunque no podemos evitar estos sentimientos, sí podemos ayudarlos a manejarlos de la mejor manera posible y así el momento de dejarlos en la escuela va a ser más fácil para todos.

Para que el regreso a clases sea más fácil:

  1. Regresa a la rutina una o dos semanas antes: que se acuesten temprano, que se levanten temprano, la bañada a la hora que normalmente se hace…
  2. Pueden hacer un cuento para explicarle que es lo que va a pasar: nos vamos a levantar, vamos a cambiarnos, nos subimos al coche, llegando a la escuela vamos a entrar por la puerta y …… (entre más detalle le demos mejor), y si pide que se lo contemos 20 veces quiere decir que lo está procesando y necesita escucharlo. También le podemos decir: “ahora tu cuéntame que es lo que vamos a hacer”.
  3. Valida sus sentimiento, en vez de decir “No va a pasar nada” mejor pregúntale “¿Qué es lo que piensas que va a pasar?, “¿qué podemos hacer para que no te sientas así?”
  4. En ocasiones ayuda que le den un objeto de mamá (un collar, una pulsera) o algo que sea significativo para él para que le ayude a sentirse tranquilo (hay que verificar con la escuela que este permitido).
  5. Tomen su tiempo para que lleguen temprano, si llegan de prisa se van a poner nerviosos y estresados, y esto se lo transmiten al niño.
  6. Hagan las despedidas cortas, entre más alarguen la despedida, más difícil va a ser para los dos.
  7. Lleguen a recogerlo a tiempo, al niño le causa mucha angustia ver que sus compañeros se van  y sus papás no llegan.
  8. Evita decir comentarios como: “No vayas a llorar” o “No te va a pasar nada”, ya que en vez de tranquilizarlos los ponemos más nerviosos.

Si ellos nos ven tranquilos y positivos por la entrada de la escuela, se los vamos a transmitir y se van a sentir con mucha más confianza.

Aprendiendo a ser padres.

El castigo si sirve, pero las consecuencias a largo plazo no son buenas

Recientemente salió una publicación en facebook de una señora que decidió llevar a su hijo a vender paletas a la calle porque es un “flojo” y no quiere hacer la tarea de matemáticas. Su objetivo, según su publicación, es hacer ver al niño lo que le va a pasar si no estudia y que aprenda a hacer matemáticas. Muy orgullosa de su acción publicó las fotos del niño en su página y el día de hoy se siente sumamente orgullosa porque se volvió viral.

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Me aterra solo pensar en el mensaje que le llego al niño: la persona que más te quiere en el mundo es la persona que tiene el derecho de humillarte y exponerte frente a muchos desconocidos.

Me encantaría poder platicar con el niño (que debe tener no más de 6 años), para saber lo que sintió en el momento, que opina acerca de su mamá y que decisión está tomando a partir de este evento.

Yo sé que la tarea de disciplinar a nuestros hijos no es fácil, y que muchas veces debemos ser muy creativos para lograr nuestro objetivo, pero siempre debemos tener en mente que el ser firme no significa humillar ni castigar. El castigo si sirve pero las consecuencias del castigo no son positivas y sus efectos son a corto plazo. Piensa en algún momento de tu vida en el que te castigaron: ¿qué sentiste? ¿que decisión tomaste?, ¿dejaste de hacerlo?. Yo estoy segura que este pequeño no va a volver a quejarse y si lo vuelve a hacer no va a hacerlo con su mamá, pero no porque sienta una motivación interna, sino porque va a sentir pavor de que su mamá le vuelva a hacer algo así.

Los resultados del castigo son a corto plazo, normalmente en vez de realmente reflexionar en lo que hiciste, te invita a pensar en muchas otras cosas dependiendo de quien eres: a rebelarte y decir a mi no me lo vuelves a hacer; a vengarte por lo que te hicieron sentir o a pensar que te lo mereces porque no eres una buena persona.

Es mucho mejor pensar en como podemos solucionar el problema, en analizar que está pasando con mi hijo, ¿porque antes si lo hacía y ahora no lo hace?, ¿está pasando algo en la escuela?en buscar  maneras con las cuales le podemos mostrar al niño porque es importante aprender matemáticas: nos puede ayudar a hacer el super, puede pagar en la tienda y contar el cambio, puede hacer gráficas de cuantos juguetes tiene, puede cocinar con nosotros y medir los ingredientes…. en fin

Sé que todas nuestras acciones como padres las hacemos por el amor tan grande

que les tenemos y van con buena intención, pero antes de aplicar un castigo pregúntense como se sentirían si ustedes fueran ese pequeño, que les gustaría que hicieran para ayudarlos. La firmeza y la cordialidad siempre deben de ir juntos.

Somos padres aprendiendo a ser padres

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¿Lo Proteges o lo Rescatas?

A nadie le gusta ver a sus hijos sufrir, cuando esto sucede tomamos las riendas del asunto y ponemos todo en orden con tal de que nuestros hijos estén bien. Siempre actuamos por el amor tan grande que les tenemos….¿acaso no es nuestro rol como padres el proteger a nuestros hijos?.

Pero ¿hasta donde debe llegar esta protección?

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Es importante definir y conocer el balance entre proteger de manera sana a nuestros hijos y rescatarlos.

Podríamos decir que proteger sanamente se refiere a cuidarlos ante un peligro inminente, por ejemplo agarrarlo de la mano para cruzar la calle, o ponerle el cinturón de seguridad antes que arranque el coche, tomarse el tiempo de escucharlo y acompañarlo en sus desiciones.

Rescatar significa hacer todo por él y cumplir con sus demandas para que no sufra, por ejemplo traducir lo que quiere decir, vestirlo sabiendo que se puede vestir solo, regañar a otro niño o a la mamá del otro niño porque le dijeron o le hicieron algo, comprarle el juguete que quiere para que no llore, cargar su mochila, buscar todo lo que perdió en la escuela (la lista podría seguir y seguir)…. y todo en nombre del amor que le tenemos.

Cada vez que hacemos algo por nuestro hijo que él es capaz de hacer, estamos mandando un mensaje de “tú no eres capaz”, y luego nos quejamos porque no pueden hacer nada solo.

Si queremos que nuestros hijos sean adultos responsables e independientes, debemos empezar desde pequeños a:

  • Dejar que exploren sus propias consecuencias: si el decidió no hacer la tarea, hay que dejarlo que explore que pasa.
  • En vez de decirle que hacer, enseñarlo como hacerlo: enséñale como hacer las cosas antes de exigirle que las haga (bañarse, vestirse, hacer la cama…)
  • Involucrarlo en las tareas de la casa: que tienda su cama, que recoja su plato de la mesa, que ayude con el perro, que se vista, que se bañe.
  • Acompañarlo y ofrecer nuestra ayuda cuando él lo requiera: “te puedo sugerir algo” y él decidirá si lo quiere intentar o no.
  • No hacer nuestras propias conclusiones, primero hay que escucharlos.
  • Creer en ellos, ten confianza en que puede resolver las cosas sin ti.

 

Somos padres aprendiendo a ser padres.

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¿Qué hay atrás del “mal comportamiento” de los niños?

El otro día estaba paseando en Antea y me tocó ver a un papá que tenía cargando a su hijo de aproximadamente un año,  el niño le pegaba a su papá y el papá se reía, después de un rato se acercó un niño más grande, como de 5-6 años, que al parecer estaba viendo lo mismo que yo, se acercó al papá que cargaba al hijo y le pegó…. pero está vez la reacción del papá fue diferente, al niño mayor, que también era su hijo, le tocó un regaño muy fuerte por haberle pegado: “¿cómo se te ocurre?” y el niño comenzó a llorar, aventó y le pegó al papá, y se fue a esconder abajo de la ropa (estábamos en una tienda de ropa). Estoy segura que si yo hubiera sido ese papá hubiera reaccionado de una manera muy similar pues normalmente cuando este tipo de conductas suceden, reaccionamos y no nos detenemos a pensar.

En esta ocasión vamos a meternos en el mundo del niño para tratar de entender que hay atrás de su comportamiento.

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“Los niños son muy buenos observadores, pero muy malos interpretes”- Rudolf Dreikurs. El niño observó que su papá jugaba con su hermano a que el hermano le pegaba al papá y el papá se reía, el niño interpretó que este juego era divertido para el papá,  por lo que decidió hacer lo mismo pues quería formar parte del juego (quería sentir que pertenecía), y tomó la decisión de participar en el juego pegándole al papá. Cuando recibió una reacción diferente a la de su hermano por parte del papá, el niño tuvo la creencia que a él no lo quieren, solo a su hermano y por lo tanto decidió “portarse mal” aventando y pegándole al papá y corriendo a esconderse abajo de la ropa.

Es muy difícil que pasemos todo el día descifrando comportamientos, pero cuando el niño se está “portando mal” de manera continúa nos está diciendo que siente que no importa y que no pertenece, y es importante que le dediquemos tiempo a entender porque lo está haciendo, de lo contrario solo estamos reaccionando ante un comportamiento y no estamos actuando de manera intencional. Si entendemos que el niño se siente celoso del hermano y cree que a él ya no lo quieren, voy a actuar de manera diferente: puedo hacer un juego especial con él donde el hermano no participe, o puedo invitarlo a jugar con los dos de una manera diferente, también podría explicarle la diferencia entre su hermano y él…. hay muchas cosas que podría hacer para cambiar su percepción. Pero si solo me quedo con la idea de que me pegó por grosero y porque no se porta como debería por ser grande, el sentimiento de que no importa y no pertenece cada vez va a ser más grande y va a continuar “portándose mal”.

Cinco cosas que podemos hacer para que el niño se sienta que pertenece y que importa son (basadas en Disciplina Positiva):

  1. Darle tiempo especial pasando tiempo a solas con él y haciendo algo que los dos disfruten mucho (no cuenta el momento de hacer tarea).
  2. Involucrarlo en las actividades que realizamos.
  3. Reconocer sus sentimientos (muchas veces no saben como decirlo y recurren al “mal comportamiento”).
  4. Resaltar todo lo positivo que hace y tratar de no enfocarse solo en lo negativo.
  5. Asegurarnos que el mensaje de amor llegue.

 

Somos padres aprendiendo a ser padres.

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Las rutinas en los niños son como los cimientos de una casa

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Las rutinas para los niños pequeños son indispensables, ya que les da seguridad y estructura. Cuando el niño sabe que es lo que va a suceder permite que sienta confianza,  por el otro lado, los niños que no tienen rutinas o que no las tienen claras muestran mucha ansiedad ya que no saben que esperar.

Hay que recordar que los niños por su edad y desarrollo viven en una etapa de cambios constantes, cuando estos cambios suceden dentro de una estructura,  les permite manejarlos de manera más eficaz. Al tener rutinas el niño desarrolla un sentido de orden y de estabilidad que le permitirá enfrentar estos nuevos retos.

También les ayudará a ser independientes, cuando  creamos las rutinas junto con ellos  y los involucramos en las tareas del hogar  vamos formando hábitos (un hábito se forma después de repetir la misma tarea por 21 días), al ser constantes en seguirlas, va a llegar un momento en que el niño lo haga sin necesidad de que el adulto le diga que tiene que hacer.

El tener una casa con rutinas y estructura no significa falta de creatividad o de flexibilidad, de vez en cuando se vale romperlas, siempre y cuando lo platiquemos con los niños para que estén listos para lidiar con este cambio y  tener cuidado en no romperlas continuamente. Cuando empezamos a romper las rutinas con frecuencia, el comportamiento del niño empieza a cambiar, se vuelve más inquieto, en ocasiones empieza a morderse las uñas, o a chupar las playeras y esto es un reflejo de la ansiedad que causa el no saber que pueden esperar.

Involucra a los niños en la creación de las rutinas, puede ser con dibujos o fotos de ellos realizando la tarea que les toca (comiendo, lavándose dientes, con la pijama…).

Algunos de los beneficios de tener una rutina en casa son:

  • Evitar la lucha de poderes a la hora de dormir o en las mañanas.
  • Ayudan a que los niños sean más cooperadores
  • Le ayuda al niño a seguir un horario
  • Establece expectativas
  • Le da a tu hijo confianza e independencia
  • Establece hábitos sanos y constructivos
  • Da a los niños estabilidad en tiempos de cambios 

Puedes visitar este link para ver más ideas para crear las rutinas con tus hijos.

Somos padres aprendiendo a ser padres.

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¿Qué lugar ocupas en tu familia?

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¿Cuál es tu orden de nacimiento?

Las personas que más impacto tiene en nuestra personalidad e identidad son nuestros hermanos, como lo explica Lynn Lott en su libro “Do it Yourself Therapy”. Si no tuviste hermanos seguramente fue un primo o pariente muy cercano.

Al crecer en una casa con más personas, tienes que encontrar la manera de como formar parte de ese círculo social llamado familia, el cual es el primero al que pertenecemos y en el que empezamos a tomar nuestras propias decisiones en cuanto a nuestra personalidad e identidad. Los roles se van repartiendo y uno tiene que ir viendo cuales ya se tomaron y cual puede ser el mío. Dentro del taller de Disciplina Positiva hacemos una dinámica donde agrupamos a los participantes de acuerdo al orden de nacimiento y entre todos hacen una lista de las características comunes que tienen en relación a ese orden. Es muy interesante ver las similitudes que encuentran dentro del grupo.

El Primer Hijo: Tiene toda la atención, está acostumbrado a ser el centro de atención y quiere cumplir con las expectativas de los papás. Frecuentemente son responsables, perfeccionistas y mandones.

El Segundo Hijo o Hijo de En medio:  Quiere hacer todo lo que su hermano hace, normalmente son mediadores. Es más competitivo y rebelde. Muchas veces es al que más trabajo le cuesta encontrar su lugar en la familia.

El Hijo Pequeño: tiene muchos papás, es consentido y normalmente se sale con la suya. No necesita compartir la atención de los papás y generalmente son simpáticos, sociales y divertidos. (Les tocan mas concesiones que a los hermanos mayores).

El Hijo Unico: tiene características del hijo mayor y del más pequeño. No tiene competencia, está rodeado de muchos adultos, pueden tener conflicto en compartir y negociar con otros.

Es importante mencionar que no hay dos hijos primeros iguales, o dos hijos de en medio idénticos. Hay diferentes aspectos que pueden haber causado que tomáramos diferentes posturas en cuanto a como pertenecer en la familia, como la edad entre hermanos, si el primer hijo es hombre o mujer, si son gemelos, si es una familia mixta, entre otras.

Todos somos únicos, el objetivo es entender como interpretamos el rol que llevamos en la familia,  y como podemos influenciar en las desiciones que van tomando nuestros hijos dentro de la familia.

Como padres es importante reflexionar como estamos actuando y si estamos haciendo diferencias entre nuestros hijos. Muchas veces los etiquetamos o los comparamos y esto provoca conflicto entre ellos. Es importante que tratemos a todos igual y que les demos las mismas oportunidades para que ellos puedan desarrollar su personalidad de la manera más sana posible.

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